Nueva Zelanda: El día que conseguí mi visa

Por algo se empieza

Llevaba algún tiempo investigando cuáles podían llegar a ser mis posibilidades en diferentes países una vez que termine la universidad. Algo así como soñar despierto jaja pero sabiendo que todo eso me iba a pasar si yo quería que así fuese, ley de atracción o como lo quieran llamar. Descubrí que esas posibilidades eran, son y serán infinitas, algunas veces pienso: “espero vivir lo suficiente para poder observar y experimentar cada una de esas chances, absorber todo”.

Hace un poco más de un año supe de esas visas de trabajo y vacaciones que otorgan algunos países como Nueva Zelanda, Australia, Francia, Irlanda y Dinamarca. Me interioricé en tema de requisitos, cupos anuales y demás para poder aplicar. Tanto es así que en principio comencé a inclinarme por Australia y debido a que mi hermana estaba interesada en ir pero no daba con la edad, cambié la idea por el país kiwi.

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En todos mis años en Córdoba, mientras asistía a la Universidad estudié idiomas como una forma de aplacar mi necesidad de viajar mientras no podía pero estando en contacto de alguna forma con otras culturas. Creí que Europa tenía que ser esta vez mi destino de preferencia para poder practicar esas nuevas lenguas e incorporarlas por completo. Estaba bastante decidida en elegir un país del viejo continente pero un día me desperté y pensé: “voy por Nueva Zelanda”.

Como había dicho antes estaba al tanto de cómo era la aplicación y todo lo que necesitaba. Sinceramente no hice números, casi nunca los hago antes de decidirme por algún lugar porque para qué? Si ya sé que no tengo los fondos suficientes. Primero elijo dónde y después me las arreglo para conseguirlos.

Una fecha importante

El 24 de septiembre de 2014 era un día importante en mi calendario. Era el día en el que finalmente iba a saber si estaba dentro de esos 1000 argentinos suertudos!!! (La visa se aplica un día y horario específico, es sólo una vez al año y es una carrera virtual en la página web de la embajada de NZ a la que solo pueden llegar 1000 personas, y muuuchas otras quedan con su ilusión en el camino).

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Hay gente que no duerme, tiene pesadillas con que se le pasó la fecha, llegando ese día es MUCHO peor porque se nota la ansiedad y la tensión, porque al fin y al cabo todos queremos estar entre esas dichosas 1000 personas que pudieron tener su lugar.

A pesar de que eso les pasa a muchos, y que obviamente yo también quería estar entre esas 1000, mis días previos y ese mismo día me los tomé con demasiada calma. Nunca tuve pesadillas con esto, pude dormir perfectamente sacando esos días de tesis, esos sí que no podía dormir jajaja! En la mañana me levanté temprano, fui a pilates, almorcé, dormí una siesta y de 5:3o pm a 6:30pm fui a mi clase de alemán. Salí un ratito antes porque quería tener la compu lista, internet funcionando y asegurarme que a las 7pm (horario de aplicación) estaba preparada para apretar el botón “apply now” (aplicar ahora). Mi profe de alemán me dio un incienzo para que prenda antes jaja así que esa fue mi cábala del día!

Llegué a mi departamento, me preparé la merienda… la tostada no me la pude ni comer… minutos previos me agarró todo el nerviosismo y la ansiedad. Mi hermana quien tenía en mente aplicar, tuvo unas cuestiones en la oficina por lo que se quedó a intentar desde ahí. Estaba yo sola y mi alma esta vez, mi computadora marcaba las 7pm y empezaba la maratón. No podía entrar, en un flash pude ver algo pero se colapsó todo, pasaron muchos minutos y yo seguía apretando F5 para actualizar la página, estaba todo en blanco, y por la tablet tenía abierto el grupo en facebook de personas que estaban en la misma que yo, todos indignados. Eran las 7:20pm y todavía estaba igual, en un momento dije: “bueno, ya está, ya no tengo chances, tal vez esta vez tampoco tenía que ser para mi” y de la nada se cargó la primer ficha, completé los datos lo más rápido que pude pero intentando no cometer error alguno, pasé a la siguiente solapa y la completé pero no podía ver cuál era el botón “siguiente” porque la página se cargó a la mitad, en la desesperación apreté un botón por intuición y acerté!!! Finalmente logré llenar todo pero nuevamente no lograba visualizar el botón “submit” (entregar) y otra vez por intuición lo hice, no lo podía creer. Estaba por pagar mi visa. Sentía que estaba en una cancha de fútbol y las personas a punto de lanzar los papelitos al aire jajaj.

Me temblaba todo!!! El año pasado (2013) cuando tuve mi primer intento de conseguir este permiso  había llegado al momento previo de efectuar el pago pero instantáneamente saltó una notificación de que ya no había más cupos disponibles. Tenía un cagazo que me pase eso porque otra vez estaba tan cerca!!!

Completé los datos de mi tarjeta, a todo esto es una con la que suelo tener inconvenientes pero mi pago decía APROBADO 🙂 no lo podía creer!! Estaba sola en mi departamento y saltaba como una loca!!! Gritaba “ME VOY A NUEVA ZELANDAA” y seguía saltando, mi gata me miraba desde el puf jajaj!!! No me podía comunicar con mi vieja, llamé a casa y finalmente se lo pude contar a alguien! La llamé a mi hermana, me escribió un amigo. Esos momentos son los que no te importa nada, ese día se paraliza todo, para algunos decir esto suena exagerado pero quienes pasaron por lo mismo saben a qué me refiero. Es el comienzo de otro sueño, de darle la vuelta al mundo.

Nueva Zelanda: El día después de la visa 

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Daiana Fernandez

Daiana Fernandez

Una argentina viajera y nómada de alma desde 1989.
Slow Traveler, me gusta viajar lento y tomarme mi tiempo para conocer una cultura nueva. Acuariana apasionada por la fotografía, la escritura y el storytelling.

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