Escape a California- Primera parada: Los Angeles baby! (parte II)

       Al día siguiente nuestro recorrido empezó por Griffith Park  . El lugar es inmenso, uno de los parques más grandes de Estados Unidos y te ofrece una mejor vista a la señal de Hollywood que desde Hollywood en sí. Podes ingresar al planetario y ver las exposiciones que ofrece, subir las escaleras y ver el centro de Los Ángeles, cubierto de smog por supuesto.  La palabra smog es una mezcla entre smoke (humo) y fog (niebla). Esta ciudad es uno de los lugares más contaminados porque no se producen grandes lluvias como para aplacar esa niebla producida por los automóviles y otros medios de transporte. Si el día se presta, vale la pena armar lunch y comer en este parque; hay varias mesas y lugares donde sentarse con excelente vista, y si sos del estilo de persona que le gusta hacer hiking o largas caminatas tenés un trail de 2 millas. En mi caso, me bastaba caminar desde el auto hasta el observatorio jaja, si voy otra vez hasta allá, le prometo a mi cuerpo más caminata y menos comida basura 😛
       Después de nuestra mañana en Griffith Observatory, recorrimos el barrio de Los Feliz donde residen muchos de los famosos como Leonardo DiCaprio, Madonna y Gwen Steffani, entre otros; luego nos dirigimos a Beverly Hills tomando Hollywood Boulevard nuevamente como parte de nuestro camino. Pasamos por distintos bares y clubs muy conocidos para aquellos que se mueven en ese ambiente o para los cholulos, yo no tenía idea y eso que pensé que era muy cholula, me equivoqué jaj.
       Llegando a Beverly Hills, comenzás a ver esas mansiones, con el césped perfectamente cortado, todo en su lugar, y no existe papel en el piso; los mejores autos y las mujeres más producidas a plena luz del día. Los cafés y lugares para almorzar son de lo más top y ni hablar las tiendas de ropa y zapatos. Fuimos a almorzar a Cheescake Factory, que por supuesto me gusta, me encanta la comida y ni hablar de los postres pero por lo general siempre prefiero ir a lugares un poco más locales, algo que no vez en otras ciudades y que sólo lo encuentres ahí. La cuestión es que teníamos mucha hambre y entramos al primer lugar que vimos, y yo juro que no sé cuál es el problema pero cuando estoy en Estados Unidos, tengo demasiada ansiedad y a pesar que no veo mucha televisión, lo poco que veo o los carteles en la calle sobre-estimulan mi estómago jaja. Todo es cuestión de comida, me pasa que mientras estoy corriendo en el gimnasio en la tv me pasan un comercial de una hamburguesa que se le cae el queso o una carne jugosa. Así no se puede! No hay dieta que te valga.
       Me salí del tema jaja, en fin… Beverly Hills es el lugar más top que vi en mi vida, pero no tenía algo que me haya divertido, fue eso… solamente ir, ver cómo es el ambiente, que sin dudas es diferente y ya. Después de almorzar y recorrer un poco, mis amigos me llevaron a la casa de una persona bastante interesante.
        La conocí porque es la prima de mi papá de Seattle. En realidad, nos conocíamos cuando yo vivía en Estados Unidos pero recién entablamos conversación durante la última fiesta de año nuevo. Me había comentado que estaba viviendo en Los Ángeles pero no le quise preguntar qué es lo que hacía, así que hablamos de otras cosas. Cuando estaba planeando mi viaje a Los Ángeles, Tracy (mi host mom) me dice que por qué no voy a la casa de esta mujer, me decía que yo la había conocido, y hasta que caí quién era, me contaba que trabaja en Universal Studios, que produce las películas de Curious George (Jorge el Curioso) y ganó dos premios Emmy, una genia.
       Llegamos a su casa, a 20 minutos de Beverly Hills, y me recibe no sólo a mi, sino también hizo que mis amigos pasen y se sienten un rato para conversar. Más tarde, me llevaron a Farmers Market, como un mercado de las pulgas, donde suelen ir a cenar seguido. Ella me decía que ir a ese lugar le hacía acordar al que se encuentra en Seattle, sin embargo reconocía que el de Los Ángeles era mucho más comercial y no llega a ser mejor que Pike Place Market de Seattle donde todo se conserva como desde el inicio. La cena transcurrió entre ricos platos, vino y buena charla.
       Al día siguiente estaba invitada a almorzar en Universal Studios con ella. Antes, me había preguntado si manejaba, le contesté que sí pero no pensé que quería que maneje su auto hasta los estudios. Así es… me encontraba manejando su auto por una de las calles más famosas de Los Ángeles… Vine st. La intersección con Hollywood boulevard y Vine st. es un símbolo conocido de esta ciudad.

Ella ya se encontraba en su lugar de trabajo, y cuando yo llego (no sé cómo hice, pero llegué) fuimos a recorrer los sets y almorzamos en “The Grill” que es un restaurant que se encuentra dentro de los studios. Iba a tomar el tour por los sets, pero siendo que ya había recorrido con ella y realmente que ella deje de trabajar para estar conmigo ya me sentía hecha jeje. Creo que siempre disfruto mucho más esas experiencias de cerca, de hablar con alguien interesante a ver lo que todos ven y hacer lo que todos hacen cuando van por turismo. Cuando terminamos de almorzar me llevó a su oficina, conocí a su asistente y otras personas que trabajan para ella.

       A la vuelta, paré por un café en The coffee & Bean en el barrio llamado Little Tokyo. Me gusta esa parte del día porque es como el momento donde mi mente se toma un descanso, un tiempo para pensar y asegurarme que tengo los pies sobre la tierra. Hay veces que entre tanta gente o ir de un lugar a otro, pasa todo tan rápido que necesitas ese rato para vos, para saber dónde estás, cómo llegaste ahí y cuál es el fin de todo eso.
       A la noche, escuchamos buena música, mientras tomábamos vino. Pregunté quién cantaba porque realmente me gustaba y ella al rato aparece con el cd de esa artista, autografiado, y me lo regala. Después cenamos, y volvimos a compartir una larga conversación, siendo que ellos nunca viajaron a Sudamérica, estaban muy interesados en saber cuáles eran las diferencias que yo veía con Norteamérica, también querían saber sobre Argentina, dónde vivía, hasta abrimos mapas y libros. Realmente me hicieron sentir como en casa y
tanto a ellos como a mis amigos Priscilla y Nick les estoy muy agradecida por todo, siempre digo que tengo un ángel aparte que me lleva a rodearme de buenas personas cada vez que viajo.
       Y con esto se terminaba mi estadía en la famosa ciudad de Los Ángeles… a la mañana siguiente tomaba nuevamente un vuelo pero esta vez con destino a San Francisco 🙂

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