Me encontraba en el puerto Pireo (Pireaus) de Atenas, di un recorrido general para chequear el lugar donde podía comprar mi ticket de ferry hacia la isla de Creta que es la más grande de Grecia y la quinta del Mar Mediterráneo.  Finalmente, compré un ticket por alrededor de 20 euros con la línea ANEK que partía a las 9m hacia Heraklio (puerto de Creta).
       El viaje era de unas 9 horas aproximadamente, la cuestión estaba en que mi ticket no incluía una habitación, yo sólo compré “Deck” por lo tanto en el momento de dormir, para no quedarme sin lugar mínimamente “cómodo” me fui al restaurant del ferry, que tiene una parte con sillones y demás, y bueno me acomodé ahí, obviamente primero compré algo para comer, como para “merecerme” el asiento jaja. Al principio me sentía un poco rara, nunca dormí en un restaurant jaja pero después vi otras chicas mochileras que estaban en la misma que yo.
       Cerca de las 6am, el ferry llegaba a Heraklio y sinceramente no sabía a dónde ir… así que seguí a la masa de gente que caminaba hacia una “estación de bus” casi en frente del puerto y pregunté por el bus que me llevaba hacia Moires (Mires) donde me indicaron (y después entendí porqué mi prima me hablaba de un “barsito”) que para comprar el boleto tenía que ir a un bar, comprar el ticket ahí que era desde donde salía el bus hacia Mires.
       Llegué al bar, en un taxi que era un mercedes benz que me cobró 6 euros por esas cuadras jaj, pero bueno no sabía dónde quedaba y realmente tenía mucho sueño. El lugar estaba cerrado, y éramos varios los que teníamos que esperar un rato largo hasta que salga el bus. Finalmente abrieron el lugar, compré mi ticket que no me salió más de 2 euros (jaja un viaje de 1 hora aproximadamente, más barato que el taxi). Y finalmente llegué a Mires, me sentía como en el medio de la nada, no había un alma dando vueltas, me senté en una silla y esperé unos minutos hasta que llegaron en una camioneta mi prima, con su marido y mi primita Sofía que recién la conocía 🙂 Era muy raro encontrarnos en Grecia, siendo que en Argentina no nos veíamos hacía mucho tiempo. Me llevaron a una playa muy tranquila, era excelente… por supuesto que me dormí apenas me recosté en la arena.
       Esos días que pasé en Creta fueron excelentes y sinceramente pude ver otra forma de vivir la vida. Disfrutan mucho el tiempo con los amigos, la familia, tardes en la playa hasta que oscurece, la gente anda desnuda en la playa y no les importa si están viejos o son jóvenes. Todo era como mucho más distendido y las cosas materiales que generalmente nosotros nos “preocupamos” o deseamos tener, en general no se encuentran en su lista de “lo más importante en la vida”. Estoy segura que algo de eso cambió al menos un poco, en estos años. Es más, hasta hace poco mi prima y su familia estuvieron de vacaciones en Argentina y les pregunté si todavía vivían en base al trueque y me dijeron que ya no tanto, se ve correr el dinero mucho más que antes.
       La comida era exquisita, en un momento fuimos a almorzar en frente de la playa y esa mezcla de sabores con la vista al mar, son esos momentos en que uno dice “no se puede pedir más”.
         Mi visita por la isla de Creta estaba llegando a su fin, volví nuevamente a Heraklion y antes de salir el ferry me ubiqué en la mejor parte y con la mejor vista 🙂