De vuelta en Milano mi compañero de viajes, Guille, ya se preparaba para ir a España por unos días y salir desde Madrid hacia Buenos Aires. Por mi parte, me quedaba poco más de una semana en Italia y todo lo que tenía planeado hacer en tres lo hice en casi dos así que comencé a planear otro destino, GRECIA. Lo tenía en mente, pero no era muy concreto, no tenía vuelos ni nada… en la noche compré uno en http://www.easyjet.com/ por unos 100 usd (roundtrip) para volar al día siguiente.
       Tenía en mente llegar a Atenas, quedarme unos días y después partir hacia la isla de Creta, donde vive una de mis primas. Ahora, el problema era que no tenía hospedaje en Atenas, y recurrí a mi salvación de http://www.couchsurfing.org/, me pude contactar con una mujer que no estaba hospedando justo en ese momento, pero para mi suerte hizo una excepción conmigo 😉
       En cuanto al equipaje, como no podía llevar valija(o si quería tenía que pagar aparte), en una mochila de 15 litros puse solamente lo básico y necesario, guía de viaje, agenda con teléfonos, cuaderno, pasaporte, unas havaianas, un jean, uno o dos shorts, ropa interior, algunas musculosas y remeras, mi neceser y un par de zapatillas que las llevaba puestas para que no ocupen espacio.
Partenón
      Llego al aeropuerto de Atenas, no tenía puesto mis anteojos y me sentía en China jaj, llamé a Norma, la mujer que aceptó hospedarme y me dijo el número de bus que me tenía que tomar así luego ella me buscaba en el auto. Para mi agrado, la gente me parecía muy simpática, de muy buen humor y encima de todo hablaban inglés sin importar que tan grandes en edad eran (gracias a Dios, sino estaba frita).
       Me encuentro con Norma, muy buena onda, me lleva a su casa en la zona de Glyfada y me presenta a su hija Gina. Hablamos por un rato largo mientras yo comía algo, me contaba que ella era del Líbano, que iban bastante seguido a visitar a su familia y también me contó que fue voluntaria para los juegos olímpicos de Atenas 2004. Además hablaba como 5 idiomas de forma fluida, y en ese momento estaba bastante involucrada con couchsurfing, hasta fue una o dos veces a Italia a un encuentro con otros couchsurfers.
       Al día siguiente me llevaron a la playa glyfada, el día estaba perfecto. En esa zona hay playas donde tenes que pagar y otras que no. Lo que me sorprendía muchísimo era lo barato que estaba todo, una botella de agua en ese entonces me salió 75 ctvos de euro y después me llevaron a almorzar a una taverna, que es un restaurant que se encuentra hoy en día en muchos lugares del mundo, y sirven comida típica de Grecia.    Yo pedí un souvlaki, que puede ser de pan de pita con carne de todo tipo o como un pincho, con pedazos de pollo asado y papas en el plato. Eso nada más me salió 3 euros!
Erecteión

Mi último día en Atenas, Norma me llevó a conocer la Acrópolis, la cual aconsejo visitar lo más temprano posible por el sol y para evitar la cantidad de gente. Durante el verano abre desde las 8am hasta las 7:30pm y en el invierno desde las 8:30 hasta las 2:30pm. La entrada también incluye el acceso al ágora romana, templo de Zeus y al teatro de Dionisos, entre otros. Para los estudiantes vale 12euros, para mayores 6 euros y para menores de 19 es gratis, gran suerte la mía porque todas las atracciones fueron gratis para mi 🙂

       Acrópolis significa la parte más alta de una ciudad, que fue construida con el fin de ser un lugar de culto y como defensa y el templo de la Acrópolis, el Partenón, está dedicado a Atenea, la diosa griega.
      Si llegas desde Plaka, subiendo por la calle Teoría accedes a la entrada del acrópolis por la puerta llamada de los Propileos, después te encontrás a la derecha con el templo de la diosa atenea Niké y hacia el otro lado el Partenón.
       Ese día hacía mucho calor, aconsejo llevar mucha agua, mucho protector solar y sin dudas una gorra, pañuelo, etc. El camino hasta llegar al templo de la Acrópolis, el partenón, no fue tan duro como pensaba, el lugar es tan increíble que lo que menos importa es el calor y el cansancio.
vista desde Acrópolis
     Luego de mi larga caminata, Norma y yo recorrimos un poco las calles y los locales donde podés encontrar postales, estatuas, llaveros etc. etc. y no me podía ir sin comprar mi pin del lugar, que es algo que había empezado a coleccionar. Después nos sentamos en una taverna nuevamente, se estaba convirtiendo en mi lugar favorito para comer! Hablar con Norma era muy interesante, y el tiempo se pasaba volando… hasta que finalmente nos dirigimos hacia la estación de subterráneo y nos despedimos… yo tenía que llegar hasta el puerto para embarcarme hacia la isla de Creta…