Como dije anteriormente, nos tomamos un día de la “ajetreada” Ibiza para recorrer la isla de Formentera. Por supuesto, valió la pena. Compramos nuestro boleto en Ferry y en 45 minutos llegamos. Lo primero que hicimos fue ir a la oficina de turismo, pedir un mapa y preguntar qué nos recomendaban hacer. Vimos que era muy fácil alquilar una moto en ese momento por 24 euros el día. Una ganga! Yo tenía mi licencia de conducir de Estados Unidos así que no hubo ningún problema. Formentera es un paraíso diminuto, así que era fácil poder recorrer casi todas las playas en un mismo día.

FORMENTERA, Islas Baleares

Manejar esa moto fue de lo más divertido, estaban muy tocadas porque las acelerabas a fondo y parecía que ibas a 20 todavía. La primer parada fue a ninguna playa… paramos a comprar algo para comer como era de costumbre, y nos encontramos con que había alfajores de maizena!! Hacía mucho tiempo que no comía uno y si bien cada vez escaseábamos más el dinero (si, tanto que un helado era lo mejor que te podía pasar) nos dimos el gusto de comer uno cada una. Y una vez que cargamos azúcar en nuestro cuerpo, seguimos viaje. El sol no estaba de nuestro lado ese día, pero estas locas en motito eran imparables! Recorrimos un par de playas, mucho mejores que las de Ibiza aunque no tan concurridas y tenían un color que creo que nunca había visto.

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En un momento del día decidimos llegar al Faro; sí, nos fuimos de una punta a la otra para alcanzar ese punto de paz y tranquilidad que básicamente nos duró minutos porque después se venía una tormenta que me acuerdo todavía la adrenalina que me provocaba porque la moto que iba a una velocidad inaceptable para esos casos, el viento era fuerte y el camino era prácticamente solitario, si empezaba a llover fuerte no teníamos un mínimo lugar donde cubrirnos. Por suerte llegamos al puerto sanas y salvas, ya casi era hora de que salga el ferry de vuelta a Ibiza por lo tanto devolvimos la moto y nos embarcamos de vuelta… se nos terminaban de a poco nuestros días ibizencos. Sofi tiene parte de su familia viviendo ahí y ellos se encargaron de ser unos excelentes anfitriones y durante el tiempo que pasamos nos hicieron sentir como en casa.

FORMENTERA, Islas Baleares

Siempre digo que es importante saber que uno cuenta con personas confiables cada vez que viaja de un lugar a otro, si bien este viaje lo emprendimos con Sofi y nos hacíamos compañía entre nosotras, saber que podíamos contar con otras personas para compartir otro momento y además sentirnos un poco menos turistas fue buenísimo. Gracias Vicente y Sully! Era hora de retornar hacia la bella península donde nuevamente nuestro trabajo nos aguardaba!