El Pelourinho, energía pura

Después de haber perdido el bus desde Recife y haber hecho una conexión en Aracaju, finalmente llegamos!!! Era increíble pero ya podía sentir esa buena vibra en el ambiente mientras caminábamos a través del Pelourinho, el barrio histórico de Salvador. Era un día de mucho calor y las mochilas parecían estar más pesadas que de costumbre. Arribamos al Albergue das Laranjeiras, de la cadena hostelling international; por fuera era muy pintoresco, además estaba en la mejor parte de la zona. Por una cuestión de que algo todavía no me cerraba, le dije a Germán que solo paguemos por una sola noche y después viéramos que tal todo. La gente que nos atendía era cordial, sin embargo no me gustó para nada la habitación que nos tocó. Eran algo así como 8 camas o más, una arriba de la otra, parecía como una especie de cárcel y lo peor de todo es que a mi me tocó la última arriba de todo, me quería morir. Estoy hablando de los dorms, realmente no sé sobre las demás habitaciones con menos camas. Igual lo que me dio la pauta que ese no era el lugar donde nos teníamos que quedar, fue cuando vi cables pelados en las duchas que tenían agua caliente. Me terminé bañando pero le dije a Ger que busquemos en lo posible otro hostel para el día siguiente.

No veía la hora de salir a recorrer el Pelourinho entero!!! Habíamos quedado en encontrarnos con un grupo de amigos ingleses que hicimos al principio de nuestro viaje en Pipa y otros amigos europeos. Entre esa tarde de caminata nos encontramos todos, recorrimos un poco, encontré una heladería de la cual me volví fanática al punto que a veces me tomaba dos helados en el día, se llamaba a Cubana Sorveteria y es una de las más antiguas de Salvador. Ese mismo día les comentamos a los chicos que no estábamos muy conformes con el hostel y nos sugirieron aquel en el que estaban ellos. Fuimos a chequear si había lugar y con Ger nos pusimos de acuerdo en movernos ahí para los próximos días. Si bien estaba un poco más alejado de la parte pintorezca del Pelourinho, todavía estábamos en la movida y lo único que debíamos hacer era caminar un par de cuadras.

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Al día siguiente salimos a recorrer un poco más antes de tener que hacer el check out en el hostel. Visitamos algunas Iglesias importantes y cuando vimos a una de esas mujeres Salvadoreñas, que si van las van a ver de a montones, decidimos sacarnos una foto. Pensamos que eran muy piolas por acceder, pero claro, como en todos lados… nadie hace trabajo gratis jajaj, nos querían cobrar 5 reales. Obvio que les dimos ese dinero y nos respondieron con “no, son 5 reales cada uno” jaja.

A la vuelta, mientras estábamos en proceso de irnos del hostel, Olodum empezó a hacer sonar sus tambores en plena calle. Había una energía intensa, de esas que te alegran y hacen que tengas ganas de bailar. Olodum fue el grupo que tuvo su aparición en el videoclip de Michael Jackson “They don’t care about us” y son quienes crearon el estilo samba-reggae. Con Ger veíamos, escuchábamos y sentíamos toda su performance desde la ventana. Wow, tenían que estar ahí!

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Nuevamente cargamos nuestras mochilas a lo largo del Pelourinho hasta llegar al hostel Nega Maluca. Si lo ven por fuera tal vez no les impresiona pero créanme que ese lugar tenía toda la onda!!! Ambiente super relajado donde los viajeros se hacían amigos de otros viajeros, y no faltó mucho para entender porqué sentía que tenía que quedarme más tiempo en Salvador del que teníamos planeado. Este lugar era energía pura, desde donde nos estábamos hospedando hasta las calles mismas. El carnaval estaba en puerta.

Mi cumpleaños número 21

De 2 ó 3 días que teníamos en mente, pasamos a poco más de una semana. Salteamos el Morro de Sao Paulo, donde habíamos pensado festejar mi cumpleaños número 21, pero no me importó. El hostel tenía los siguientes días previos al Carnaval ya ocupados por lo que nos ofrecieron un departamento el cual compartimos con otros europeos y se encontraba solo a una cuadra, nos cobraban solamente $25 reales la noche así que estábamos más que conformes aunque extrañábamos un poco estar rodeados de mucha gente.

En la noche festejamos mi cumpleaños entre todos los viajeros y los dueños del hostel, comimos torta, soplamos las velas jaja y salimos a las calles del Pelourinho, tomamos mucha cerveza y unas chicas australianas me regalaron un copón de helado. Éramos alrededor de 20 personas festejando ese día, de las nacionalidades que uno pueda imaginar y el “feliz cumpleaños” me lo cantaron en varios idiomas. Sentí una felicidad inmensa a pesar de no estar en casa, era la segunda vez que no estaba para mi cumpleaños pero estaba rodeada de gente que, estuvo ahí para mi, celebrando mi día especial; no podía sentirme más agradecida.

Brasil

Beyoncé en Salvador

Al día siguiente, seguíamos celebrando. En el hostel nos dijeron que a la noche Beyonce daba un concierto. Averiguamos por las entradas y eran bastante accesibles por lo que nos dirigimos al shopping de la ciudad a comprarlas. En ese momento, iba a nacer un nuevo gusto de la música para mi, si bien conocía a Beyonce, no era así con Ivete Sangalo, una de las cantantes más famosas en Brasil y a nivel internacional, quien abriría el show en la noche.

Nos tomamos dos taxis desde el hostel, el conductor estaba muy a tono con lo que pasaba y nos puso un dvd del concierto de Beyonce en Los Angeles mientras estábamos atascados en el tráfico. Después de esperar un rato para entrar, finalmente llegamos y se escuchaba la gente bailando y cantando a la par de Ivete Sangalo, wow eso sí que era onda pura! En lo que iba de nuestro viaje por Brasil parecía que cada día eran grandes dosis de buena vibra la que nos inyectaban en el cuerpo.

Nos metimos entre la gente, bailamos y disfrutamos cada una de las canciones pero mientras estábamos en el tumulto también sentimos más de una vez una que otra persona intentando meter sus manos en nuestros bolsillos para robarnos, por lo que teníamos que estar atentos a nuestras pertenencias.

Llegó el momento de Beyonce, su show fue impecable!!! Al final de la noche cantó el feliz cumpleaños y podría decir que fue un cierre para uno de los mejores festejos que tuve.

Carnaval en Salvador

Era nuestro primer día de Carnaval oficial!!! Ya no pertenecíamos a la “familia del hostel” porque la noche anterior tuvimos que parar en una habitación que rentamos en la casa de una señora. Los alquileres ya sean de una cama sola se habían ido por las nubes, y como nosotros no teníamos en nuestros planes quedarnos más tiempo no habíamos hecho reserva en ningún lado. Sin embargo, como ya habíamos pasado varios días con todo el grupo nos aceptaron para sumarnos en su ida a la noche carnavalera de Salvador 🙂 Eramos muchas personas por lo que nos tuvimos que dividir para llegar. Una vez en el lugar nos volvimos a juntar todos, hacía mucho mucho calor esa noche y las carrozas con sus bandas musicales pasaban una tras otra. En un momento empezó a llover muy fuerte y cuando pensamos que ese era el fin de la noche, nuestra idea estaba lejos de ser verdad porque parecía que sólo faltaba el toque del agua para que la fiesta se encienda aún más! Lo pasamos increíble!

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Nuestra estadía, quizá una de las más largas en el viaje ya estaba terminando, y yo no quería irme de Brasil sin pasar unos días en Rio de Janeiro, si tomábamos un bus teníamos un largo viaje que nos iba a restar mucho tiempo en la Cidade Maravilhosa por lo que decidimos comprar un ticket de avión que justo coincidía con el de una compañera con la que veníamos viajando desde Pipa.

En nuestra última noche llevamos nuestras mochilas al hostel y aguardamos un taxi desde ahí para llegar al aeropuerto. Adeus Salvador!