Hacia Natal y primera experiencia de Couchsurfing en Brasil

El último día en Fortaleza compramos un ticket en bus para ir hasta Natal. En ese lugar nos habíamos contactado con dos couchsurfers que estaban dispuestos a hospedarnos. Como uno de ellos no llegaba a la ciudad hasta un rato después que nosotros, nos decidimos por el otro chico que al parecer tenía muy buenas referencias y demás.

Nuestro viaje sinceramente tuvo un poco de todo… llegamos a la terminal de Natal y nos subimos al bondi lleno de gente que apenas cabía un alfiler. Hacía mucho mucho calor y yo ya había pasado por distintos estadios de presión jaja. Llegamos al centro y fuimos directo a un cyber (en ese momento tener un smartphone era todavía un lujo, al menos para el resto de los mortales como nosotros) para enviar un par de mails a los couchsurfers y avisarles que habíamos llegado. Uno de ellos nos pasó la dirección de su departamento. Tengo que aclarar que no tengo nada en contra sobre los lugares donde vive una persona, pero sí que es importante que mínimamente cuente con ciertos requisitos de higiene… acá va lo que fue una de mis peores experiencias con couchsurfing.

El chico era muy buena onda y por como aparentaba su presencia nunca nos imaginamos que el lugar que nos iba a ofrecer para quedarnos era lo más sucio que vi en mi vida. No estoy exagerando, había zapatillas sucias tiradas por todos lados que largaban un olor desagradable, el piso sucio, la cocina creo que fácil hacía más de un mes que no la lavaba, ni hablar del baño y yo no imaginaba reposar mi cuerpo en alguno de esos colchones. Con Germán nos miramos. Yo para que no se espante, ya que era su primera experiencia como couchsurfer le dije.. “bueno, no está tan mal” y me dice “me estás cargando, yo acá no duermo” jajajj al momento que nos dejó solos, cerramos el departamento y nos fuimos nuevamente al cyber para ver si establecíamos contacto con Andre, el otro couchsurfer que se encontraba fuera de la ciudad pero llegaba en la tarde. Dijo que si lo esperábamos no tenía problemas en ir a buscarnos y que nos quedemos unos días en su casa. Inventamos una excusa para con nuestro otro host, si bien nos sentíamos mal porque realmente tuvo muy buenas intenciones, hay cosas por las cuales no teníamos necesidad de pasar. Le pasamos a Andre la dirección de la puerta del hotel en el cual nos encontrábamos con Germán, hotel.. bahh hotel como quien dice… un lugar con habitaciones jaja.

Para aprovechar el tiempo hasta que nos buscaba Andre, fuimos caminando hasta la playa para no desperdiciar el día. Ese fue el momento en que estaba sentada en la arena cuando me agarró una hermosa ola que se llevó mi cámara de fotos. Fue un bajón, tenía todo el viaje ahí, por suerte estaba en su estuche y finalmente no pasó nada (hasta un tiempo que dejó de funcionar bien por tener arena)  pero nunca crean que porque están a unos cuantos metros de la orilla no van a ser sorprendidos por una ola “indefensa”.

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Al fin limpios!

Llegando ya el atardecer volvimos por nuestras cosas y nos encontramos finalmente con Andre, quien nos llevó a su casa. Había estacionado su auto como a 6 cuadras de ahí porque nos dijo que la zona no era muy segura, y yo qué??? jaja no pegábamos una! pero bueno, todavía nos conservábamos intactos. Cuando llegamos a su casa, Germán dijo… “y lo otro no era una pocilga” jajajj  la casa de Andre era totalmente lo opuesto. Esa noche nos bañamos como Dios manda y pusimos ropa a lavar en lavaropas, fue la gloria… veníamos lavando la ropa a mano y no necesariamente somos de la generación del jabón blanco y la tabla, por lo tanto cada vez que lavaba algo después parecía más sucia que antes.  Finalmente fuimos a cenar a un lugar muy copado en la zona de Ponta Negra. Error miooo no encuentro mis anotaciones con el nombre del lugar, de todas formas en esa zona hay muchos espacios como esos en los que vas a comer bien y pasarla excelente 😉

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En los días siguientes hicimos algo de playa, fuimos a Ponta Negra. Era importante que aprovechemos el día porque llegando ya las 4 de la tarde la marea subía y cada vez había menos espacio. Primero nos situamos en un lugar donde había surfistas y compramos un coco. No sé si realmente es horrible o ese particularmente estaba feo pero creo que para lo único que sirvió fue para la foto al mejor estilo brasileño ja!

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Una de las noches fuimos al pre carnaval de la ciudad y Andre nos presentó a algunos amigos y amigas. Tuvimos esa suerte de haber ido presenciando, a lo largo de nuestro viaje, los distintos festejos que se hacen en esas fechas y conocer sus bailes típicos, como por ejemplo en el caso de Natal, el frevo. (Acá les dejo un link con el video, la calidad no es muy buena pero se puede ver al menos jeje. Frevo)

carnaval Natal

Siempre vamos a estar agradecidos a Andre y a su familia por habernos abierto las puertas de su casa en Natal 🙂