Este año está terminando de a poco y entre tantas cosas que voy aprendiendo descubrí una que me hace sentir extremadamente feliz, libre, enamorada de la vida, donde mi “Wanderlust” se expresa con todo su ser, donde exploto de una alegría inmensa que no sé qué hacer.

Viajar en auto o camioneta, moto también, lo que sea que me lleve por las rutas y caminos del mundo. Voy a decir que eso está ahora entre una de mis cosas favoritas así como: leer un libro, escuchar música y escribir. Viajar de esta forma me proporciona un sentimiento de libertad que eleva mis niveles de adrenalina, de creatividad. Esa sensación de querer observar todo, de no perderme ningún detalle, de capturar los momentos y también dejar que me capturen a mi, de muchas veces dejar la cámara a un lado para disfrutar ese instante ahora, para llenarme de él, de tener ese momento egoista de no compartirlo con nadie porque me lo quiero guardar en mi propia retina, respirar ese aire.

Seguir viendo y viviendo más y más y no haber perdido la capacidad de asombro es una de las cosas que más aprecio. Siempre decía que nada me hace sentir tan libre como abrir un mapa y elegir un lugar, ahora voy a agregar el echar mi mochila detrás del asiento y sentarme al volante, sacar las manos por la ventanilla mientras siento el aire en mis dedos y escucho “Just breathe” de Pearl Jam