Lo odiaba, mi primer día de trabajo como ayudante de cocina fue lo peor que me pudo haber pasado. Salí del restaurant y mis piernas no respondían, olía a cualquier cosa, tenía las manos quemadas y de tanto cansancio hasta sentía ganas de llorar. No me imaginaba aguantar más los días como esos. En mi primer noche caminé hasta el lugar donde estaba alquilando una habitación con mi nueva amiga argento-italiana. Me tomé ese tiempo para pensar, para mentalizarme que esto era pasajero, que era más que afortunada por haber conseguido trabajo tan pronto, que era el medio para conseguir mi fin y que esto me estaba comprando tiempo y dinero para poder mantenerme en esta ciudad hasta que eventualmente consiga un trabajo mejor, que mañana iba a ser otro día y que Auckland no me iba a derrotar tan fácil. Y así fui repitiendo esa idea en mi mente como una especie de mantra…

Acorde pasaban los días las piernas dolían menos y el trabajo me agradaba un poco más. En realidad pienso que sólo tuve el mal comienzo que me asustó y mucho porque el restaurante estuvo más que ocupado esa noche y era mi primer día, obviamente un poco más lenta de lo normal porque estaba recién aprendiendo a preparar los postres y a guardar las cosas en el lugar correcto.

No es que nunca haya trabajado de esto antes, hice lo mismo durante mi viaje por Europa, pero esta cocina es 100 veces más grande. Esa semana hasta pensaba que si alguien me llegaba a decir: “eso es porque nunca trabajaste” iba a saltar como un perro rabioso… Y así fue, uno de mis amigos larga ese comentario en un momento de chat… Le dije de todo menos que era lindo, en realidad le advertí lo que iba a pasar si me metía fichas con respecto al tema 😉

Parece que el panorama es negro jaja, pero despues de todo no es tan así, porque como en todas las cosas es cuestión de adaptarse a lo nuevo, a los cambios. El ambiente de trabajo en el restaurant donde estoy es muy bueno, me tratan más que bien, los hombres no me dejan cargar cosas pesadas y me repiten más de una vez que siempre tengo que llamarlos si necesito hacer una fuerza más grande. El staff es multicultural, cómo no disfrutar a las camareras quejarse en frances! Jaja. La mayoría son hombres hindúes y algunos de las camareros/as son franceses, alemanes e ingleses y yo soy la única argentina.

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Uno de los tantos chocolates calientes de Dammah, mi compañero de trabajo

La parte más linda es llegar y que Dammah (el barista) me traiga una taza de chocolate caliente, me la hace con dibujitos y todo, ya sabe que es mi bebida caliente favorita y ni hace falta que se la pida, un divino! Mientras mi cocina esté limpia puedo hacer lo que quiera, usar el teléfono, hablar con otras personas del staff, la verdad es que si bien rascar ollas no es lo más del universo, cuando estás rodeada de buena vibra eso pasa a segundo plano.

La búsqueda

El resto del día que no trabajaba me lo pasaba enviando CV a empresas, nuevos amigos, amigos de mis nuevos amigos, a través de linkedin, de seek.co.nz, a través de trademe.co.nz y miles más. A la vez buscaba un departamento o casa para alquilar a través de distintos grupos en las redes sociales y todos los días me hacía un ratito para encontrarme con alguien nuevo.

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Quien dijo que los muebles hacen a la felicidad? jaja

Como siempre entre cafés y cervezas siempre hay alguien que conoce o trabaja con alguien, y siempre va a existir “el amigo del amigo”… Llegó el día de mi primer entrevista profesional en Nueva Zelanda y fue a través de un contacto a quien le pasé mi CV para que lo haga circular. Ese mismo día me escribe otra nueva amiga argentina acá en Auckland preguntandome si quería tener una entrevista con sus jefes, que no se dedican a comunicaciones pero podían luego recomendarme entre sus amigos y contactos.

Y así arrancó la rueda, me fue muy bien la entrevista con los jefes de mi amiga, me recomendaron a un amigo, me entrevistó también y así fue que conseguí otro trabajo pero esta vez en una empresa de telecomunicaciones, trabajo full time, por ahora sólo contrato a corto plazo para ver si me gusta y si les gusto pero aún no dejé el trabajo en el restaurant. Creo que no lo quiero dejar aún, no lo sé. Pero algo que sí sé es que tengo una vida y la quiero vivir con buena salud así que no falta mucho para que termine renunciando o cortando las horas. En la oficina estoy de lunes a viernes de 8:30am a 5pm, dejo de oler rico y estar bien vestida para pasar a las calzas, zapatillas y rodete porque a las 5pm empieza mi otro turno en el restaurant hasta las 11pm aproximadamente. Así que en serio cuando digo que no tengo tiempo no me hago la ocupada, realmente no lo tengo jaja.

Hoy tuve otra entrevista para una empresa de marketing digital y esta vez es por pasos ya que primero tuve que completar una especie de encuesta. Me fue bien, estuve relajada y si bien no sé si quiero o no el puesto en caso de que me lo ofrezcan yo quería ir a sacarme la duda de qué se trataba y además para seguir sumando experiencia en ir a las entrevistas. Todavía sigo buscando y aprovechando las oportunidades, en Argentina nunca tuve tantas y digamos que me estoy empezando a “curtir” acá en ese tema. A veces me pregunto, qué pasó con mi mochila? Va a quedar guardada en el ropero de mi departamento de ciudad? Pero con todo lo que me pasa día a día todavía estoy viajando, y decidí que mientras tanto voy a experimentar este estilo de vida porque forma parte de mi viaje, y la mochila me la voy a cargar siempre en el hombro porque jamás sentí algo tan liberador como eso.

En fin, me gustaria desligar la idea de que venimos a Nueva Zelanda sólo a trabajar al campo, algunas personas lo hacen porque estan cansados de trabajar en oficina y quieren experimentar algo distinto, otras porque piensan que su nivel de ingles no es lo suficientemente bueno como para quedarse en la ciudad, pero tambien podes venir a trabajar en restaurantes ya sea como chef, ayudante de cocina o lo que quieras; como profesional, o cualquier oficio que tengas, conoci una pareja de argentinos que consiguieron como joyeros. Este país tan lindo nos recibe con una toneladas de posibilidades pero como en todos lados, nada es gratis (bueno algunas cosas jaja, ya les contare sobre eso) y nada llega si nos quedamos esperando…