Hay algo más allá de juntar kiwis… Y es que es lo primero que la mayoría hace y que en un momento también se me cruzó por la mente. Ojo, todavía no lo descarto, uno nunca sabe qué va a pasar pero decidí quedarme en Auckland para darle un bocado a esta gran ciudad que sin dudas está llena de oportunidades.

Luego de pasar mis primeros días en pleno centro haciendo couchsurfing era hora de salirme del departamento donde estaba. Bajé del ascensor con mi valija, mochila y mochi de cámara (parecía un equeco diría mi hermana) y pensé: ¿Y ahora qué?. Estaba literalmente homeless (sin casa). Como en realidad uno nunca está solo cuando viaja, en la puerta del edificio me esperaba mi nuevo compañero Mauri para no sé… pensar el próximo paso juntos, supongo jaja.

Al menos por esa noche me iba a quedar en la casa de la amiga de una amiga jaja y al día siguiente teníamos pensado en  ir con Mauri hasta Tauranga a probar suerte con la packhouse de kiwis pero había algo que todavía no me convencía por completo, sentía que tenía que quedarme en la ciudad de algún modo.  Estábamos haciendo tiempo en un café mientras a su vez esperábamos a otra nueva amiga argento-italiana (así le digo yo) que nos había dejado sus cosas (como si no tuviésemos suficientes jajaj, por favor tenían que ver la cafetería llena de bolsos) para ir tranquila a dejar su CV en algunos restaurantes de la ciudad. Cuando vuelve de su recorrido dije: ” Bueno, voy a aprovechar el tiempo para probar suerte también, quien dice y consigo trabajo…”.

Arranqué por dejar mi CV en una heladería, sí no tengo idea pero lo dejé ahí, después pasé por un restaurant y llegué a un bar donde una de las chicas que trabaja ahí me dice…”Acá no estamos necesitando pero estoy segura que pasando el puente en esos restaurantes buscan gente porque una amiga me lo dijo”. Prácticamente me lancé directo al primer restó apenas crucé ese hermoso camino con vista increíble… entré y me preguntaron si necesitaba una mesa y le dijo: “No, en realidad me pregunto si tienen algún trabajo disponible para mi”. Lo buscaron al chef y me llama para hablar conmigo, ve mi curriculum rápidamente (uno hecho especialmente para esos trabajos) y me pregunta si podía trabajar full time ya que tiene mucha gente que estudia y sólo pueden hacer algunas horas en la semana. Le dije que sí, full time, part time… estaba abierta a todas las opciones. Dijo que me llamaba al día siguiente para acordar un horario y hacer una prueba… y así fue… a las 6pm comencé a repartir mis currículums y a las 6:30pm ya tenía trabajo… Era mi señal que tenía que quedarme en Auckland…

Hice la prueba un sabado en la mañana… Me contrataron. Salí del restaurant con mi sandwich de pollo gourmet jaja. Había olor a felicidad, era una mañana perfecta en Auckland, soleada, familias con sus chicos andando en patines por el muelle… Pájaros que se posaban todo el tiempo en los barandales y barcos que iban y venían… Estaba disfrutando de mi primer semana en el país kiwi y ya tenía mi primer trabajo en Nueva Zelanda…

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