Entre tanto spam, había algo interesante en mi casilla de mail: Una propuesta de trabajo. La abro, leo, y releo pero aún no iba a responder. En esas horas me dediqué a ordenar mi departamento para aclarar algunos pensamientos y aclarar además algunas prioridades. Todos queremos un trabajo, y si es uno “cool” en lo que hagamos cosas para las que estudiamos y que nos apasiona es como obtener moneditas jugando a Mario Bross, clin clin clin. No había nada de esa propuesta a la que una persona “normal” diría que no: oportunidad de carrera, sueldo acorde, programas de capacitación, programa de idiomas, posibilidad de viajes, etc. Pero por alguna razón lo tenía que pensar unas horas.

Hace 6 años volví a Argentina después de un viaje que me voló la cabeza, volví a mi país porque sentía que tenía que hacerlo, tenía un objetivo que era estudiar pero siempre con la idea de volver a irme una vez que tenga mi título universitario en mano, no sé un poco tenía ganas y curiosidad de experimentar mi vida de estudiante y por otra parte también era una forma de dejar tranquila a mi vieja. En todo este tiempo no hice más que explorar mis opciones, desde voluntariados, pasantías, becas, trabajos en granjas, visas working holidays… es increíble pero podría decir que me conozco todas las opciones, los requisitos, los límites de edad, todo. Aproveché mis 5 años en Córdoba para estudiar italiano, francés y alemán, también por curiosidad y porque uno nunca sabe dónde va a terminar.

En fin, todo esto del trabajo iba a significar posponer mis proyectos de agarrar mi mochila y seguir conociendo el mundo mientras tenga la energía para hacerlo y hasta que me sienta realmente preparada para la vida que la gran mayoría de los mortales busca… casa, trabajo estable, matrimonio, hijos, perros.

Lo hablé con mi mamá, no sé cómo hace pero algo de lo que yo puedo llegar a hacer “un problema” ella no tarda ni 5 minutos en, indirectamente, guiarme para que tome una decisión acertada. Sinceramente no soporto tener en mi cabeza la idea de “que hubiese sido si…” cualquier cosa menos esas cuatro palabritas horribles jaja. Así que dejé que todo fluya, pensé en que si tenía que ser para mi iba a ser. Aparte pensaba: “ni siquiera me contrataron todavía, quién sabe si me va bien o no”.

Finalmente acordé la entrevista vía Skype, fue un poco en español y otro poco en inglés, al principio me sentí un poco nerviosa pero después me relajé y me terminó yendo todo bastante bien. Al finalizar, la encargada de Recursos Humanos me pregunta si podía viajar a Buenos Aires para la próxima con quienes me contratarían para el puesto, a lo que yo respondí que sí y quedó en contactarse para arreglar detalles.

Si bien me faltaba un paso más, esta vez pensé: “esto puede ir muy bien”; y de una manera u otra me empezó a gustar la idea de experimentar Buenos Aires como “local” (y el lado de mi conciencia mala decía: “che nunca trabajar, ganar algo de experiencia y plata” jaja). Cuando ya estaba agarrando el gustito al tema, me llega un mail de la responsable de RR.HH diciendo que desde la empresa habían suspendido la búsqueda para ocupar ese lugar. Si bien ya tenía ganas de ver qué pasaba si cambiaba de aires, dejé todo en manos de Deus y bueno Él terminó diciendo “a viajar muchacha”. No sé, no sé si es una teoría o qué es… pero siempre digo que hay que tener mucho pero mucho cuidado con lo que uno desea en la vida porque de una forma u otra se cumple. Tarde o temprano sucede.

No voy a mentir, de a ratos me gustaría parar. O tal vez me gustaría que me dieran ganas de parar, pero la verdad es que viajar es algo que me lo pide mi cuerpo, mi mente y mi alma. Llega a ser algo tan poderoso que te tironea fuerte de la mano para que llegues a ser capaz de dejar a tu familia, amigos y pareja. Cuando tenía 18, 19 años… y estaba como dirían mis amigas “en la cresta de la ola” entre tanto viaje y viaje… tenía miedo de dejar de hacerlo alguna vez, tenía miedo de terminar mis estudios y hacer una vida como el común de la gente, de dejarme llevar por los deseos de otras personas al punto de pensar que eran mis propios deseos. Pero me aferré a mi plan, y es así como en unos meses, tal como lo dije y lo pensé 6 años atrás… estoy partiendo hacia un nuevo continente, un nuevo país, una nueva cultura y una nueva y hermosa etapa de mi vida. Au revoir!

Blog-2