Al menos desde mi punto de vista y experiencia. Puede que en un tiempo lea este post y largue una carcajada (por las dudas abro el paraguas jajj) y si es así, prometo escribir al respecto.

Hay no una, sino muchas cosas que no necesariamente uno resigna por viajar, pero si las pospone. El tener una relación estable con alguien es algo que se vuelve muy difícil cuando se tiene en mente hacer viajes largos, o ir y venir. Llega un punto en el que evitas ciertas situaciones o hasta te inventas novios cuando alguien te quiere conocer porque no queres pasar de nuevo por la parte de explicarle que en algún momento no muy lejano te vas, otras te lo inventas porque realmente no te interesa jaja y hay que reconocerlo.

El formalizar algo se hace casi imposible y cuando haces ese esfuerzo probablemente sea uno de esos amores que te vuelan la cabeza. Hasta que llega ese viaje que tenías planeado y todo ese amor se tiró por la borda. Cuando tenes esas “fallas” de compromiso hasta directamente no quieren salir con vos o te dejan con la “excusa” de “te vas a ir de viaje”. Hay otras en las que realmente te enamoras de alguien en el momento menos oportuno, ya tenes fecha y horario de partida, te quedan tal vez dos o tres meses en el país justo cuando estás pasando el mejor momento de tu vida amorosa. Ese chico que viste cuando vos tenías 12 años y el 18 y que lo señalaste entre tus amigas diciendo “cuando sea grande quiero un novio como él”, bueno ese chico, después de tantos años en el que no parece haber mucha diferencia de edad ahora está con vos pero lo tenes que dejar porque justo en este momento te tenes que ir y pensás… “que puta es la vida”.

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Están esos que no te bancan ni un mes… Un mes!!! Volvés de ese viaje y te diste cuenta que no estaban en la misma página. Si estabas enamorada puede que hasta en algún momento te “lamentes” haber realizado el viaje, pero con el tiempo esa idea definitivamente sale de tu cabeza, porque mientras tengas el bichito viajero en tu cuerpo, recorrer el mundo siempre va a ser unas de las mayores prioridades.
Conozco gente que ha llorado en viajes por su pareja, no sea cosa que Mr. se entere al otro lado del océano que salió a tomar una copa a las 2am con un grupo de personas desconocidas. Creo que no podría lidiar con esa idea, mil perdones pero no.

Para dejar a otros más contentos sé de muchas historias donde el viaje y el amor fueron de la mano, gente que tenía un circuito en mente para recorrer Europa y se quedaron en la mitad porque conocieron a sus actuales parejas. Una chica dejó Argentina para mudarse a Israel porque conoció viajando a quien es ahora su esposo y tienen dos hijos. Conocer a alguien mientras estés viajando puede llegar a ser distinto a dejar a tu pareja mientras vos estás viajando. Porque esa persona seguramente no cambió mucho ni sus hábitos, la gente con la que pasa normalmente sus días, almorzó y cenó lo de siempre, después del laburo iba a su casa, abría una cerveza y se sentaba a ver fútbol. Pero vos todas las semanas te despertabas en un país o una ciudad distinta, hablabas otros idiomas, intercambiabas contactos con gente de países que ni siquiera sabías que existían, conocías otras historias, veías la pena y la gloria a medida que caminabas otras calles.

Una vez, hace ya un par de años conocí a un viajero siendo yo local. Amor a primera vista, un flash, uno de esos muy locos y fue recíproco lo que era más loco aún. Duró un suspiro jajj pero probablemente una de las cosas más lindas que me haya pasado. Con el tiempo no sé si el amor se fue pero la realidad nos abofeteó un poco en la cara y era que él seguía viajando, y yo seguía acá con mi rutina… pero también sabía lo que era conocer gente en el camino y estar viviendo experiencias por lo que cada uno siguió con sus vidas. Muy cada tanto en el año nos escribimos pero sólo para saber que es de la vida del otro y nada más. Quien sabe, en algún momento nos encontremos al mejor estilo “después del atardecer” jaja.

En fin, cuando volvés, si volvés y no te enamoraste de otra persona en el camino, quien habrá cambiado para ese entonces vas a ser vos y creeme que esa parte es un poco dificil de vivir. Y eso aplica no sólo para tus relaciones amorosas sino para el resto de tu entorno, porque cuando regresas de un viaje largo, a veces te sentís sapo de otro pozo, al menos por un tiempo hasta que logras acomodar ciertas ideas en esa cabecita viajera.

En la vida del viajero no todo es color de rosa, como dije antes, se resignan cosas, relaciones, se vive mucho el momento, hay muchas despedidas en el camino pero como bien pertenece este post a una parte de mi blog… es la vida misma 😉